Las pastillas de freno avisan de su desgaste

Los frenos son el sistema de seguridad por excelencia de cualquier coche, por eso hay que estar muy atento a su mantenimiento y cuidar de que ninguno de sus elementos sufra en exceso. Esta máxima es especialmente importante cuando se trata de los discos y las pastillas. Por fortuna, especialmente si no eres aficionado a la mecánica, las pastillas de freno están dotadas de una serie de mecanismos que avisan de su desgaste. Desatenderlos puede provocar un mal funcionamiento del sistema, que se traduce en frenadas más largas e ineficaces que pueden dar lugar a un accidente.

La mayor parte de los automóviles alertan de la necesidad de cambiar las pastillas de freno mediante un indicador luminoso ubicado en el cuadro de instrumentos. Esta luz se activa porque las pastillas de freno (pueden ser una, dos ó las cuatro) disponen de un tetón indicador a una distancia concreta para que, cuando su grosor se reduce, roce con la superficie de fricción del disco, haga masa y a través de un cable llegue al testigo del panel.

Hay también pastillas con indicadores sonoros, que mediante un acople metálico a cierta distancia producen un ruido agudo que advierte de que su grosor empieza a ser menor del aconsejado. 

También hay modelos en los que el fabricante no coloca dispositivo de aviso alguno. En ese caso se puede comprobar su estado a través del líquido de frenos: a medida que se van gastando las pastillas, el nivel baja en el depósito. Incluso si esa disminución es significativa, puede llegarse a indicar en el cuadro de mandos con un «chivato» luminoso.

Comprobar visualmente el grosor de las pastillas a través de las llantas es otra forma de conocer su estado, pero en ocasiones son poco visibles y pueden llevar a error. Además, debes estar atento a los cuatro grandes síntomas de desgaste de los frenos.

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