¿Sabes qué es el efecto dominó? Descubre cómo evitarlo al conducir

Seguro que has oído hablar del efecto dominó. Una especie de espiral que se inicia con un pequeño gesto y que provoca una cadena de consecuencias. Hay quien es todo un experto en ello y consigue hazañas como esta:

Pero ¿qué ocurre cuando, en lugar de señores con colchones, son los coches los protagonistas de un efecto dominó? Pues lo menos grave será una oleada de visitas al taller y habrá suerte si no va acompañada de otra al hospital. Porque el efecto dominó es la consecuencia de los frenazos bruscos ante un atasco o retención y de no dejar suficiente distancia de seguridad.

La DGT explica que, cuando se produce un frenazo brusco en esas circunstancias, algunos conductores no son capaces de detener sus vehículos a tiempo. Así, golpean al último de la retención (alcance). En ocasiones, esto ocurre con la suficiente fuerza como para que éste se desplace y golpee al anterior y así sucesivamente. Es decir, un efecto dominó en toda regla, también conocido como efecto acordeón.

El problema de no dejar la distancia de seguridad adecuada respecto al vehículo precedente es que podemos quedarnos sin espacio suficiente para frenar sin alcanzarlo. Por tanto, podemos causar lesiones y daños a ocupantes y vehículo. De hecho, el latigazo cervical es muy habitual en estos alcances traseros.

Para evitarlo, ya lo sabes: mantén siempre la distancia de seguridad y velocidad adecuadas a las circunstancias de circulación. Si además llevas tu coche periódicamente a tu taller de confianza para que le hagan una revisión, te asegurarás de que los frenos de tu coche funcionan correctamente.

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